¿Por qué me siento sola y triste?
Una realidad cada día más sentida por las mujeres

Esta idea es una de las que más escucho en mi trabajo con mujeres. “Estela, me siento sola a pesar de tener familia y amistades”. Es un mensaje continuo que algunas mujeres manifestamos, y en otros casos, ronda nuestras cabezas.

Más frecuente a medida que cumples años

Este sentimiento es mucho más frecuente en mujeres a partir de los 50. Quienes fuimos madres comenzamos a disminuir las tareas de crianza, quienes tenemos pareja volvemos a encontrarnos con esa persona de la que nos alejamos a causa de la multitarea y quizás no hemos dedicado el tiempo suficiente a cultivar las nuevas amistades o las de toda la vida.

Lo primero que me gustaría decirte es que no te culpes de haber hecho o dejado de hacer una cosa u otra. La culpa nos acompaña a las mujeres a lo largo de nuestra vida de forma sistemática (pero esto es tema para otro capítulo). Tu vida ha sido como ha sido y solo has de analizarla para hacer balance y ver cómo vas a seguir en adelante.

 

El sentimiento: “me siento sola a pesar de tener familia y amistades”

 

 

Es frecuente escuchar a mujeres que se sienten solas a pesar de que nunca están solas. Mirar a tu alrededor y ver como cada vez tienes menos que ver con las personas que te rodean no es algo extraño. A veces ocurre simplemente cuando te miras más a ti misma, tus deseos, tus intereses, tus proyectos.

 

 

 

Si te pasa esto, escribe, vaciarte en un papel ayuda mucho a aminorar la angustia y sobre todo a analizar los porqués. A menudo es un problema de expectativas de lo que nos gustaría recibir de otras personas. De la falta de reciprocidad de lo que consideramos merecido por nuestro cuidado y atención a los demás.

Estar sola es una herramienta muy necesaria para encontrarte contigo misma. Con esa persona que en realidad es la que nunca te va a fallar, la que verdaderamente tienes de forma incondicional. Dejar de hacer y hacer y hacer para pensar y sentir te permite tener un plan. Planificar te ayuda a descubrir lo que verdaderamente deseas, te gusta, necesitas y sueñas. Y, lo más importante, muchas de esas cosas, puedes llevarlas a cabo.

Estar sola no es malo, lo peligroso es estar aislada

Las alarmas suenan cuando hay aislamiento, eso sí que destruye. Antes de que eso pase, descubre cuáles son tus redes de apoyo, sin esperar a que ellas lleguen a ti.  Reconecta o busca nuevos vínculos.

En ocasiones tienes que dejar marchar a personas que han formado parte de tu vida, pero la buena noticia es que las mujeres somos expertas en hacer redes, a cualquier edad. Mujeres que caminan, que leen, que hacen manualidades, que viajan, que aprenden, que charlan en torno a un café, que pasean a sus mascotas, que participan en asociaciones, que bailan, que hacen ejercicio, van a museos… Mujeres que nos aliamos entre nosotras para ayudarnos, crecer y seguir viviendo.

Cuando te sientas sola, encuéntrate contigo misma y haz tu propio plan. Si no puedes hacerlo sola, busca ayuda profesional para arrancar y disfrutar de la vida y de ti.

Tú eres lo mejor que tienes, no lo olvides y disfruta de ti.