La bondad de ser neutral en el trabajo
Todo un mito del modelo tradicional

Siempre escuché con asombro algunas frases relacionadas con el ejercicio profesional: “Esto es trabajo”. “En esta empresa no se dan cuenta de que trabajan con personas”. “Me da igual cómo marche mi empresa mientras me paguen”. “Esta gente viene aquí a trabajar lo menos posible”…


Quizás haberme dedicado a una profesión muy vinculada a los valores, me he puesto difícil entender esto: el posicionamiento neutral de las empresas respecto a su plantilla, otorgándole como único papel la producción, y la neutralidad de los trabajadores en las empresas, pensado que la compañía solo se aprovecha y explota al máximo.

Ser aséptica/o para sobrevivir en la empresa

Este es un modelo en el que hay que dejar fuera del trabajo las emociones, los sentimientos y los vínculos a nivel laboral. En él, la política de personal es estándar y no se dirige a un grupo concreto, daría igual que fueran unas personas u otras. En el otro lado de la ecuación, daría igual trabajar en una empresa alineada con tus valores o en otra que los contravenga totalmente.

 

 

Parece que todas las personas deben adoptar un posicionamiento aséptico laboralmente para no sufrir. Yo voy a la empresa, trabajo lo básico, recibo un salario y me voy a mi casa.

 

Y la empresa no se compromete con nadie, en función de los resultados económicos contrato o despido sin importarme el futuro de las personas del equipo.

 

 

Diseño sin título - 2

El papel que jugamos las personas

¿Te das cuenta de que en el trabajo pasamos un tercio de nuestras vidas? ¿Tenemos que dejar al margen nuestra parcela ética, moral y emocional durante todo ese tiempo? Las respuestas a estas preguntas están en todas las personas que colapsan por estrés laboral. Fruto de las horas de dedicación en solitario al frente de las compañías o en puestos de responsabilidad. Donde se olvidan de que un día decidieron tener hijos o hijas o parejas. Que tiene padres o madres que necesitan pasar tiempo con sus descendientes en los últimos años de sus vidas. Que la mente se alimenta también del deporte o la naturaleza y que el alma lo hace del arte o la amistad.

Asimismo, se acercan muchas personas que no se sienten felices en el lugar donde han de trabajar el resto de su vida. Con bajas laborales por depresión, acoso laboral o ansiedad, dejando pasar la vida mirando los años de cotización que llevan o hablando día y noche de lo detestable que es su empresa y las personas que están al frente de ella.

Los pilares de la carrera profesional

Es imprescindible el desarrollo de empresas con:

  • Una filosofía pública, que cualquier persona puede conocer y acceder a ella.
  • Una estrategia laboral coherente con su filosofía y valores.
  • Interés por los resultados, pero también por las personas que la integran.

Junto a esto, profesionales con valores y principios, que los ponen en juego en todos los ámbitos de la vida, que se comprometen y eligen donde estar. Todo esto es incompatible con la neutralidad y un posicionamiento aséptico. Las personas creemos, sentimos y tenemos proyectos que nos hacen crecer. Para ello es muy importante saber dónde y cómo estamos, sabiendo que nada es perfecto y que todo puede mejorar. Que nada es para siempre, que todo está  sometido a cambios y que al igual que las empresas, nosotras y nosotros debemos avanzar con ellas como evolución de la propia sociedad.

Ser neutral, tanto en el trabajo como en la vida, te impide crecer. Con sus aspectos positivos y negativos. Estoy harta de escuchar que yo trato igual a un hombre o a una mujer sin tener en cuenta de donde parten. También a quienes igualan el principio de presunción de inocencia y el de protección de la víctima.

La neutralidad es incompatible con el desarrollo y el bienestar.
Cuando te defines como neutral, en realidad, te estás posicionando.