El Trabajo Social
Una profesión que requiere acompañamiento y cuidado

Creo que en la vida el aprendizaje debe ayudarnos a avanzar cada día. En la universidad, el alumnado de trabajo social incorpora conocimientos generados por diversas disciplinas. No dudamos en ningún momento que la realidad social de las personas es compleja. Por ello, integramos dentro de los planes de estudio contenidos de sociología, psicología, economía, antropología, medicina y un largo etcétera.

 

Comenzamos con la psicología y su manera de trabajar. 

 

La psicología: un gran ejemplo de sostenimiento profesional

Es habitual que las y los profesionales de la psicología desarrollen acciones de supervisión, tanto individual como conjunta. Reconocer la complejidad del ser humano les lleva a compartir casos, procesos que no avanzan o perfiles al margen de la sintomatología oficialmente descrita.

 

Del mismo modo, muchos terapeutas cuentan con un/a terapeuta. Trabajar con personas que sufren, que se desvinculan de la realidad, a las que se les desbaratan sus proyectos profesionales y personales tiene consecuencias.

Lo que nos lleva de vuelta al Trabajo Social.

 

El trabajo social, el mundo de los problemas

En nuestra profesión no hemos prestado demasiada atención al cuidado y acompañamiento de las personas que día a día cuidan de las/los más vulnerables. Vivir la realidad de la pobreza, la marginación, el maltrato, la enfermedad, la dependencia, entre otras, nos deja huella.

Se trata de una disciplina vocacional y francamente dura, aunque no seamos conscientes de ello. En ocasiones el sistema de protección tras muchos años de desgaste es la ruptura del vínculo. Romper con el compromiso y convertirnos en burócratas autómatas parece que puede protegernos, pero es algo que puede alejarnos del código ético de la profesión.

Profesional del Trabajo Social: cómo mejorar tu bienestar personal y profesional

Aprendiendo de lo que nos rodea y teniendo en cuenta los aspectos propios de la profesión, te propongo algunos puntos para sentirte mejor en tu trabajo (tu vocación):

        Genera modelos de gestión de equipos desde la empatía colectiva y la atención de las personas. No es muy coherente que descuidemos a las personas que cuidan de las personas. La atención, respeto y cuidado debe ser, no sólo de puertas afuera sino también de puertas para adentro. También en las instituciones, es imprescindible contar con el compromiso y comprensión con la realidad que rodea a las misma.

        Supervisión profesional, individual y colectiva, fomentada por las organizaciones y colegios profesionales. La realidad social y personal con la que trabajamos es compleja y cambiante. El soporte profesional externo nos ayudará a generar nuevas estrategias de integración y avance social de las personas con las que trabajamos. La frustración que nos genera la falta de oportunidades, en ocasiones nos cuestiona profesionalmente y nos hace abandonar.

        Procesos terapéuticos para sanar y armarse de nuevas estrategias para afrontar los momentos de crisis profundas. No podemos ejercer la profesión bajo estados depresivos, ansiedad o procesos de insomnio severos. No debemos olvidar que las personas para las que trabajamos luchan cada día para superar graves situaciones personales, familiares o sociales.

        Acompañamiento profesional de pares. Más allá de la supervisión de casos, me refiero a compartir con alguien de tu propia disciplina, tu estado personal y profesional respecto al trabajo social.  

         Algunas áreas de trabajo serían:

a.       Revisar los prejuicios que todas las personas ponemos en juego.

b.       Analizar el vínculo a la deontología y el código ético.

c.       Alinearnos con los principios profesionales

 

Llevar a cabo estas estrategias, nos ayudará a mejorar nuestro bienestar personal y profesional. Además, fortaleceremos nuestro posicionamiento y podremos prevenir sentimientos de fracaso o equivocación en la elección profesional. Algo imprescindible para el progreso del trabajo social.