Llega el verano, y con él, las vacaciones tan deseadas. Pero… ¿realmente descansamos? Muchas mujeres me cuentan que acaban el verano más cansadas de lo que estaban al comenzar. Si te suena familiar, sigue leyendo.
No ir a la oficina no significa descansar
Una de las tareas pendientes para muchas mujeres es revisar cómo usamos nuestro tiempo. Las vacaciones no siempre significan dedicarnos a nosotras mismas. Muy al contrario, solemos invertir aún más horas en los demás: familia, entorno, personas queridas… y todo eso también cansa.
En verano, es fácil caer en la trampa de cambiar el trabajo profesional por el doméstico o familiar. Y este tipo de “trabajo invisible” pasa factura, sobre todo si no paramos conscientemente.
El descanso empieza por darte permiso