Siempre escuché con asombro algunas frases relacionadas con el ejercicio profesional: “Esto es trabajo”. “En esta empresa no se dan cuenta de que trabajan con personas”. “Me da igual cómo marche mi empresa mientras me paguen”. “Esta gente viene aquí a trabajar lo menos posible”…
Quizás haberme dedicado a una profesión muy vinculada a los valores, me he puesto difícil entender esto: el posicionamiento neutral de las empresas respecto a su plantilla, otorgándole como único papel la producción, y la neutralidad de los trabajadores en las empresas, pensado que la compañía solo se aprovecha y explota al máximo.
Ser aséptica/o para sobrevivir en la empresa
Este es un modelo en el que hay que dejar fuera del trabajo las emociones, los sentimientos y los vínculos a nivel laboral. En él, la política de personal es estándar y no se dirige a un grupo concreto, daría igual que fueran unas personas u otras. En el otro lado de la ecuación, daría igual trabajar en una empresa alineada con tus valores o en otra que los contravenga totalmente.